Sobre el Origen de Mari

Aunque la diosa Mari tiene sus raices en la adoración de la La Madre Tierra en época prehistórica, han surgido distintas leyendas sobre su origen.

Una de las leyendas más conocida dice que en una familia sin descendencia la mujer deseaba como fuese tener un hijo, a pesar de que a los veinte años se le tuviese que llevar el diablo, y al fin quedó embarazada de una hermosa niña. Días antes de que la muchacha cumpliera los veinte años su madre la encerró en una caja de cristal y la vigiló día y noche, esfuerzo inútil, ya que el mismo día de su cumpleaños el diablo, rompiendo la caja, se la llevó consigo a la cima del monte Amboto, donde habita desde entonces.

Otra de las leyendas sobre la procedencia de Mari, de la cual existen distintas versiones, cuenta que una madre y una hija vivían juntas. Un día la madre, enfadada, maldijo a la muchacha diciéndole: "Ojalá te lleve el diablo". Al decir esto apareció el mismo diablo y se la llevó, y la dejó vagando por los montes de la zona para siempre.

En otras versiones de esta leyenda la maldición de la madre es distinta: "Ojalá vueles por los aires tantos años como granos tiene una fanega de alubias rojas".

Existe aún otra leyenda de Ataun, con sus correspondientes variantes, que refiere el origen de Mari de otra manera. Según esta leyenda, había una mujer muy mala (tengamos en cuenta que el hecho de "ser mala" se refiere a que es precristiana y a que toma decisiones por sí misma, desobedeciendo a su marido), casada con un buen cristiano y madre de cinco hijos, que vivía en un caserío de Beasain (Guipúzcoa). Como no quería que los niños fuesen bautizados, el padre los subió a un carro, ató a él a la madre, y se encaminaron hacia la iglesia en busca de bautismo para los pequeños. Pero por el camino la mujer se envolvió en llamas, quemó las ligaduras que la ataban al carro, y, volando por los aires, gritó: "Mis hijos para el cielo y yo ahora para Muru". Y hacia el Murumendi se dirigió, donde desde entonces está. En ocasiones ha sido vista cerca de una sima existente en aquel monte, sentada al sol, peinándose su caballera rubia con un peine de oro. Leyenda de similares características es conocida en Arano.

Una de las leyendas cuenta cómo Doña Urraca, hija del rey de Navarra, se casó con Pedro Ruiz, señor de la casa de Muntsaratz de Abadiano. El hijo mayor, Ibon, era el destinado para ser el heredero de tan noble estirpe y odiado por su hermana menor, Mariurrika. Un día en que se encontraban en Amboto, mientras el hermano dormía, después de comer, movida por el odio y la envidia, arrojó a su hermano, con la ayuda de una criada, por las verticales paredes de la montaña. A su regreso dijo que su hermano se había despeñado. Acosada por la conciencia, una noche se presentaron en Muntsarantz los ximelgorris o genios diabólicos. Desde entonces ha desaparecido y se dice que habita en las cuevas de Amboto.

Fuente: LA CASA DE ELENA http://www.artamonova.es/espanol/html/parapsicologia/euskadi.shtml