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JENTIL


Estos genios son conocidos, tanto en leyendas como en la toponímia, en toda Vasconia; sobre todo en Gipuzkoa, pero también en Bizkaia, Navarra, Araban y Laburdi.

Parece ser que los Jentiles eran los pobladores de estas tierras antes de introducirse el cristianismo. Cuando llegó el cristianismo, cambio su modo de vida, y se fueron a vivir a lugares alejados, apartados de la población creyente. Vivian aislados, pero vivían en paz con los cristianos. Las personas que se habían convertido a la nueva religión, llamaban Jentil al no creyente en general. La etimología del nombre, parece ser la palabra latina 'gentil', que significa no creyente. Pero, como más adelante explicaremos, este genio puede tener raíces más antiguas.

Eran hombres gigantescos y salvajes, dotados de una fuerza descomunal, y que lanzaban enormes piedras a grandes distancias. Eran hombres gigantescos dotados de una fuerza descomunal, y que lanzaban enormes piedras a grandes distancias. De hecho, existen innumerables peñascos con el nombre de Jentilarri ‘piedra del Jentil’, por ejemplo, en Arrankudiaga (Vizcaya), en Mutriku (Guipúzcoa), en Azkoitia (Guipúzcoa), en Aralar (entre Guipúzcoa y Navarra). También se les atribuye la construcción de innumerables túmulos y dólmenes prehistóricos por toda Vasconia; por ejemplo, el denominado Jentilbaratza ‘huerto del jentil’ en Arano (Navarra), o Jentiletxe ‘casa del Jentil’ en Ataun (Guipúzcoa). Son los creadores de los monumentos megalíticos en general.

Se les considera los primeros mineros, herreros y molineros, así como los primeros en cultivar trigo.

Según la leyenda, llego un un dios celeste en forma de nube y todos los Jentiles se introdujeron bajo tierra por el agujero de un dolmen, desapareciendo para siempre su raza. Esta leyenda nos sugiera un hecho anterior a la llegada de los romanos, cuando con la llegada de los pueblos indoeropeos (Celtas ...), llegaron los dioses celestes, en contra de los dioses ectónicos que existían desde tiempos remotos. Huyendo del dios extranjero se introdujeron en el seno de la Ama Lurra (Madre Tierra), diosa venerada hasta entonces.

Estos seres mitológicos tienen similitudes con los Mouro de la mitología Gallega y Asturiana. Los Mouro tambien son muy antiguos, no creyentes, gigantescos y de enorme fuerza, constructores de castros y antiguas construcciones ... Los Mouros de Asturias, por razones desconocidas, se vieron obligados a vivir debajo de la tierra, ejerciendo el oficio de la minería, la metalurgia o la orfebrería. Esto nos recuerda que los Jentil, por la llegada del dios celeste, se introdujeron bajo tierra y desaparecieron.
En la mitología aragonesa también existen genios parecidos a los jentiles, los Omes granizos: antiguos pobladores pirenaicos, dioses y gigantes relacionados con las propias montañas.


Se cuenta en una leyenda, que unos Jentiles se encontraban jugando en una colina de la sierra de Aralar cuando vieron acercarse desde el este una resplandeciente nube blanca. Les entró el pánico y acudieron a un anciano sabio. Cuando éste vio la nube brillante les habló así: ‘Ha nacido Kixmi, nuestra raza llega a su fin, lanzadme al barranco’. Los Jentiles despeñaron al anciano y empezaron a correr hacia el oeste huyendo de la nube blanca. Cuando llegaron al valle de Arraztaran se escondieron todos debajo de una gran piedra. Desde entonces a esa gran piedra se le llama Jentillarri ‘piedra del Jentil’ y, según la creencia popular, es la tumba de los últimos Jentiles. En realidad esta gran piedra es un monumento prehistórico, un dolmen.